Vendió leña para pagar el tratamiento de su esposa, ahora mira lo que ella hizo por él al morir…

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Es la vejez la última etapa de la vida y no sabemos cómo vamos a llegar a vivir si contaremos con el apoyo de nuestros hijos y con los suficientes ahorros para vivir tranquilamente sin ninguna preocupación pues no todos tienen la misma suerte.

Esta es la historia de George y Emma dos personas de la tercera edad que vivían solos ya que sus hijos ya habían hechos sus vidas y vivían a miles de kilómetros de distancia por esta razón no los visitaban con frecuencia.

Estaban viviendo una situación muy difícil con la enfermedad de Emma, ya que ella tenía cáncer en los huesos y ya había perdido una de sus extremidades, y al no combatirlo con quimioterapias se corría el riesgo de extenderse hacia otras partes del cuerpo. Pero era tan grande el amor que George le tenía a su amada esposa que haría todo lo que estuviera en sus manos para no perderla.

Ante los gastos que se presentaban por la enfermedad de su mujer. George todos los días se levantaba muy temprano para adentrarse al bosque y cortar leña para venderla a todas las personas que pasaban cerca de la carretera donde estacionaba su camioneta y aunque no era mucho ayudaba en algo al medicamento que su esposa necesitaba y que ella gustosa lo esperaba en casa..

Hasta que un día se cruzo en su camino una persona, ella era Rachel Smith una mujer que se acerco pensando que el señor necesitaba alguna ayuda, ya que se encontraba a la orilla de la carretera. El sólo le comento que estaba vendiendo leña para solventar los gastos de las quimioterapias que su esposa necesitaba.

En ese momento la intención de Raquel era comprarle toda la leña posible para que el anciano pudiera irse a su casa a descansar y cuidar de su esposa enferma, al comprarle la mayor cantidad de leña ella siguió su camino sin dejar de pensar en la historia que le había contado George.

Fue así que después de varias semanas Raquel había tenido un sueño muy extraño en el que una mujer hermosa pero de edad avanzada le rogaba que regresara al lugar para poder ayudar a su esposo porque él seguía levantándose muy temprano para seguir vendiendo la leña y que el ya estaba muy grande para seguir trabajando además de que su estado ya era cansado. Por último le pidió le diera un mensaje, pues ya no había tenido la oportunidad de decirle lo mucho que lo amaba y que mi corazón nunca dejó de latir por él, dígale que lo amare hasta la eternidad y que esperará pacientemente para estar juntos nuevamente por siempre. Fue lo que le indico la bella señora.

Al pasar lo días Raquel no dejaba de pensar en ese sueño que había tenido hasta que tomo su coche y tomo la carretera con la intensión de encontrase en el mismo lugar con George y si nuevamente ahí estaba ese gran señor, que seguía haciéndole la lucha para vender la leña. Cuando enseguida se dio cuenta de la tristeza que le invadía al hombre y no era para menos ya que él le dijo que su esposa ya había fallecido, y mientras tanto a ella se le hizo extraño que todavía siguiera vendiendo leña y no dudo en preguntarle. Sigo vendiendo porque tengo que pagar las deudas que quedaron en el hospital lo cual no me importa, lo único que siento es que ya no tengo a mi querida esposa Emma a mi lado.

Finalmente Raquel le dio el mensaje al señor y en ese momento los dos empezaron a llorar juntos. Hasta que a ella pensó la manera de poder ayudar a ese gran señor. Se le ocurrió compartir por las redes sociales la situación por la que estaba pasando George, recomendando a todas las personas que pasaran por ese punto comprarle la leña que necesitaban al ya cansado señor y de esa manera le estarían ayudando.

Y la respuesta no se hizo esperar empezó a llegar gente de todas partes inclusive muchas personas realizaban donativos para ayudar a George. Fue tanta la respuesta que se obtuvo, que lograron recaudar la cantidad de 50,000 dólares con la que cubrió las deudas con el hospital y todavía quedándole un poco para vivir cómodamente.

Gracias a esta mujer llamada Raquel y a las personas de buen corazón que atendieron su llamado, de las cuales necesitamos más gente con esa sensibilidad de ayudar al prójimo, ahora tratan de visitar a George que aunque es irreparable la perdida que tuvo al menos no se siente tan solo al recibir mensajes y cartas preocupados por el bienestar de él.